Cuantas de vosotras se ha liado una tarde para hacer galletas con sus hijos. Casi todas, seguro. Y es divertido, imaginativo, por un ratito te transformas otra vez en niña y recuerdas cuando tambien tu de pequeña hacias tus primeros pinitos en la cocina..cuando ya fuí un poco más mayor mi madre me daba la cuchara de madera para que fuese dando vueltas a la bechamel, "y sin parar que si no se quema"....ummmm y luego cuando se enfriaba me encantaba dar un chupeton a esa cuchara...nunca he probado una bechamel tan rica como la que hacia mi madre, ni he conseguido hacerla yo igual, y con mucha modestia tengo que decir que me defiendo bien en la cocina, será porque de pequeña siempre estaba enganchada a las faldas de mi madre y de mi abuela, y aprendí mucho mientras daba vueltas a esa bechamel.
Así que cuando mi hija me pide hacer galletas, pues manos a la obra y sin pensar como me queda luego la cocina, nos metemos en materia.
Todos los ingredientes preparados y listas para la gran obra de arte.
Así que cuando mi hija me pide hacer galletas, pues manos a la obra y sin pensar como me queda luego la cocina, nos metemos en materia.
Todos los ingredientes preparados y listas para la gran obra de arte.
Y empieza lo divertido, meter las manos en ese bol donde con sus
deditos empezará a mezclar todos y cada uno de ellos, la harina, el azucar, la mantequilla, ......
Tachannnnn.......galletas de vainilla y chocolate listas para comer......ummmmmm
Y una tarde más sin tele, ordenadores, nintendos y demás artilugios .......simplemente una tarde desarrollando esos sentidos naturales de cada uno de nosotros, el tacto, la vista, el olfato y lo mejor de todo el gusto.